En 1983, el artista chileno Jorge Selarón llegó a Río. Siete años después, empezó esta obra urbana como un homenaje a la ciudad que lo recibió. Al inicio, iba a usar azulejos con los colores de la bandera de Brasil para cubrir las escaleras que conducen de Lapa hasta el convento de Santa Teresa. Luego, el proyecto cambió y se convirtió en un monumento vivo, que iba cambiando, incorporando nuevos azulejos, más inscripciones y otros microrrelatos escritos en los mismos escalones. Y así lo hizo Selarón hasta el día que murió en 2013. El resultado: 215 peldaños y más de dos mil azulejos distintos de varias procedencias.

¿Dónde? Rua Joaquim Silva s/n, Centro

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