Hay lugares que funcionan como sinónimos indesligables del destino. Decir Ipanema o Copacabana es hablar de Río. Son las playas más reconocidas de esa franja costera y, quizás, su balneario y malecón sean el espacio público más frecuentado por cariocas y viajeros. Separadas apenas por cuatro kilómetros, cada una tiene su encanto. Copacabana es sofisticada; tiene la orla, ese sendero diseñado por el paisajista brasileño Roberto Burle Marx al borde del límite de la arena; la mayoría de edificios y hoteles emblemáticos como el Palacio Copacabana; y una activa vida nocturna.

Ipanema es magnética, tiene mejores olas para correr tabla, canchas para vóley o fútbol playa, espacios para ejercitarse, restaurantes itinerantes para comida marina y coctelería al paso. Al lado de Ipanema, hay otra playa, menos concurrida, llamada Leblon. Desde una de las montañas que mira la playa Leblon, llamada Pedra Bonita, te puedes lanzar en ala delta contratando el servicio con una de las agencias autorizadas para el vuelo. 

 

¿Dónde? Rua Ipanema s/n, Barra da Tijuca

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