Álvaro Clavijo pasó por L’Atelier en París y por Per Se en Nueva York. Allí, aprendió técnicas: deshidratación, cocción al vacío, fuegos lentos. Solo entonces regresó a Bogotá para abrir un pequeño espacio en 2015, en el que ofrecía “comida criolla diferente”. Dos años después, el local le quedó chico y trasladó El Chato a esta esquina, con decoración elegante y una propuesta un poco más sofisticada, casi de bistró contemporáneo. Hay una constante en la presentación de sus platos: una capa que oculta el ingrediente principal (no más de cuatro por receta). Puede ser un crocante de parmesano, una espuma vegetal, flores, un entramado de zucchini. Además, destaca la versatilidad con la que trabajan los insumos; por ejemplo, el hongo shitake puede emplearse fresco, deshidratado o ahumado. 

¿Dónde? Calle 65 #4-76, La Salle 

Teléfono: +57 1 743 9931

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Crédito de imagen: elchato.co

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