Sí, el dueño se inspiró en el personaje de la novela de Nikos Kazantzakis, pero, sobre todo, en una frase: “En la vida hay que ser medio loco para romper las cadenas y ser libre”. Es, más que un café, un espacio que no tuvo remodelación arquitectónica (solo se adaptaron a una casona vieja), que valora el arte y que también sirve comida para vegetarianos. De hecho, son sus pizzas (de albahaca y de espinaca) las que reciben más aplausos, junto con pequeñas invenciones como las gaseosas caseras elaboradas con infusiones de plantas aromáticas con soda añadida).

¿Dónde? Calle 8 #42-33, El Poblado

Teléfono: +57 4 604 4529

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In Situ

La locación, en este caso, es un ingrediente adicional para la experiencia. Es un restaurante ubicado en pleno Jardín Botánico, rodeado de vegetación, orquídeas silvestres y árboles inmensos.

Alambique

La pieza central es el horno, del que salen manjares como el pastel de carimañola (con yuca y queso), la torta de chócolo (maíz tierno con tres cerdos) o la cazuela de sobrebarriga (como llaman al vacío de res) cubierta por una salsa de quesos regionales (costeño y momposino).

El Herbario

La columna vertebral de este espacio son las hierbas y especias. No es un credo vegetal, es un manifiesto de sabor. Para el chef Rodrigo Isaza, en esto reside el equilibrio.